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    Los supermercados y el despilfarro de comida

    Francia acaba de aprobar una ley que prohíbe a todas las grandes superficies tirar a la basura los alimentos que no venden

    Es duro, especialmente en estos tiempos de crisis, imaginar las cantidades ingentes de comida que pueden llegar a tirar los supermercados a la basura. Uno se pasea por una de estas grandes superficies y, en ocasiones, no puede evitar que la imaginación vuele: ¿son muchos los alimentos que no se venden? ¿Dónde irá a parar toda la comida que no compramos los consumidores?

    La respuesta a estas preguntas es un misterio en 19 de las 28 cadenas de supermercados e hipermercados que hay instaladas actualmente en España. Según un informe de FACUA-Consumidores en Acción, sólo 9 de estas grandes superficies (Caprabo, Consum Cooperativa, Covirán, Dia, E.Leclerc, Eroski, Grupo El Corte Inglés, Lidl y Mercadona) revelan lo que hacen con los alimentos que no venden por defectos estéticos o por haberse pasado su fecha de consumo preferente (aunque aún puedan ser consumidos). El resto no dice nada.

    Y el asunto es grave, ya que en España, según la propia FACUA, se destruyen cada día 21.000 toneladas de comida, 1.000 de ellas responsabilidad directa del sector comercial. Por ello, desde la organización demandan al Gobierno leyes que impidan el despilfarro y obliguen a las cadenas a donar los alimentos que no comercialicen.

    Leyes como la que acaba de sacar adelante Francia. Todos los partidos de la Asamblea Nacional aprobaron por unanimidad legislar contra el despilfarro de alimentos de las grandes superficies. Así, los supermercados e hipermercados de todo el país deberán tomar “todas las medidas necesarias para combatir” este hecho. Y si finalmente es inevitable, donarán esa comida sobrante a organizaciones o comedores sociales, o bien la cederán para el consumo animal o la fabricación de compost agrícola.

     

    El proyecto de ley es acertado, no cabe duda, pero no resuelve el problema del despilfarro alimentario, tal y como se apresuraron a advertir las grandes superficies galas. Y es que cada francés (son 66 millones) tira a la basura de su casa una media de 30 kilos de comida al año, lo que supone entre 15.000 y 20.000 millones de euros. Muchísimo dinero. Por tanto, está bien legislar contra el derroche de las grandes superficies, pero es necesario igualmente un trabajo de concienciación individual.

    Quizá por ello el proyecto de ley francés incluye que en los colegios se dedique más tiempo a explicar a los jóvenes la importancia de hacer una compra responsable que evite que muchos alimentos acaben en el cubo de la basura.

    Categorías: Servicios sociales. 05 jun

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